PERSPECTIVAS DEL SECTOR PÚBLICO

EL DÉFICIT PÚBLICO ESPAÑOL SE SITUÓ NUEVAMENTE EN 2019 PRÓXIMO AL CONSIDERADO COMO EXCESIVO

El saldo de las Administraciones Públicas Españolas, según la información disponible, cerró 2019 con un déficit del 2,8% del PIB, con lo que se acercó nuevamente al nivel considerado como excesivo por el Pacto de Estabilidad. Después de muchos años, en el ejercicio anterior se había conseguido dejar atrás esta calificación negativa al situarse por debajo del 3% marcado como límite. De esta forma, aun antes de sufrir los efectos devastadores de la pandemia, las cuentas públicas españolas se estaban alejando del objetivo del equilibrio presupuestario, hacia el que se había venido avanzando en los ejercicios anteriores, si bien de forma más lenta de lo que hubiera sido deseable, desaprovechando, así, los buenos momentos por los que atravesaba la economía española. Como consecuencia de la pandemia, se ha abierto un paréntesis en las exigencias de estabilidad presupuestaria, pero, sin duda, una vez que se considere superada la situación de emergencia, volverán a establecerse nuevas reglas para asegurar la viabilidad del euro, exigencias que serán más duras para aquellas economías que más alejadas se encuentren de los objetivos de estabilidad medidos según sus niveles de déficit y de deuda pública.

EL DETERIORO DEL DÉFICIT TOTAL FUE CONSECUENCIA DEL EMPEORAMIENTO DEL COMPONENTE ESTRUCTURAL

El componente coyuntural del déficit registró un superávit de algo más de un punto porcentual del PIB, lo que compensó, al menos en parte, el retroceso de casi dos puntos en el componente estructural. Una vez que en 2018 se superó la consideración de déficit excesivo y se pasó al denominado “componente preventivo” del Pacto de Estabilidad, el objetivo era la eliminación del déficit estructural. Para ello hubiera sido necesario realizar un esfuerzo fiscal combinado en términos de aumento de los ingresos y de reducción de los gastos, ambos de naturaleza estructural, de al menos 0,5 puntos de PIB por año. En lugar de ello, este componente del déficit total se deterioró en casi dos puntos en el primero de los ejercicios presupuestarios considerado como normal. Ante la nueva situación presentada con la pandemia, el déficit estructural registrará, tanto en el ejercicio actual como en el próximo, unos niveles no alcanzados desde la gran recesión de más de 5 puntos porcentuales, al que, en esta ocasión, se unirá el cambio de signo en el componente coyuntural, que alcanzará una magnitud similar a la del estructural en 2020 y, dependiendo de la velocidad y magnitud de la recuperación de la economía, algo inferior en 2021. Como consecuencia, el déficit total de las Administraciones públicas españolas se estima que supere el 10% del PIB en el ejercicio actual y no menos del 6% en el siguiente.

EL SALDO PRIMARIO NO MEJORÓ LO SUFICIENTE COMO PARA QUE EL NIVEL DE DEUDA SE FUERA APROXIMANDO AL OBJETIVO MARCADO

En el nuevo estadio en el que se encontraban las cuentas públicas españolas en el ejercicio pasado, una de las exigencias era la de que el exceso de deuda pública sobre el 60% del PIB se redujera anualmente en una vigésima parte de dicho exceso por año, es decir, en 1,5 puntos porcentuales, comenzando ya en el ejercicio presupuestario de 2019, objetivo que no se cumplió. Para ello hubiera sido necesario, dados los niveles del crecimiento monetario del PIB y de los tipos de interés medios de la deuda viva, que el saldo primario registrara un valor positivo de aproximadamente un punto del PIB. Es de notar que, a pesar de los anormalmente bajos tipos de interés a los que se ha venido financiando en los últimos años la deuda pública española, incluso con tipos negativos para algunos plazos, no se han logrado superávits primarios lo suficientemente elevados como para que la deuda pública se hubiera ido acercando al objetivo del 60% y poder encarar, así, con un mayor margen de actuación presupuestaria la nueva situación.

EN EL MEDIO PLAZO HABRÁ QUE REALIZAR ESFUERZOS IMPORTANTES TANTO PARA REDUCIR EL COMPONENTE ESTRUCTURAL DEL DÉFICIT COMO EL NIVEL DE DEUDA PÚBLICA

Teniendo en cuenta que, con anterioridad a los aumentos de los desequilibrios en las cuentas públicas españolas derivados de la pandemia, ya había un compromiso de reducción del componente estructural del saldo presupuestario en al menos 0,5 puntos por año, hasta llegar al equilibrio, y de la deuda pública en otros 1,5 puntos anuales, hasta aproximarse al objetivo del 60%, no existe margen para la relajación en los esfuerzos de consolidación presupuestaria, una vez que se haya vuelto a la normalidad. Entre tanto, el compromiso de las instituciones comunitarias se centra en conseguir la financiación de los desequilibrios de las cuentas públicas de los países miembros sin que se produzcan efectos no deseados en los mercados de deuda soberana, en forma de aumentos incontrolables de las primas de riesgo de algunos de los países miembros, objetivo que por el momento se está consiguiendo. Pero si ya era difícil, para el caso de España, alcanzar a medio plazo el objetivo del 60% de deuda pública en términos de PIB, cuando nos separaban unos 40 puntos porcentuales del mismo, cuánto más lo será en el futuro si la deuda se sitúa en un nivel que casi duplica dicho objetivo.

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